
Catalina McAuley se dedicó a su Misión de Misericordia respondiendo a diario las palabras del Cristo que llevaba dentro: “Cuando lo hicieron con alguno de estos, mis hermanos más pequeños, lo hicieron conmigo” (Mt.25:24)

De aquí surgía el voto único de Catalina del servicio total y de corazón a Cristo en las personas pobres. Por el voto de servicio nos comprometemos a practicar las obras de MISERICORDIA espirituales y corporales reveladas para nosotras en la vida de Jesús. Enriquecidas por su amor, sanadas por su misericordia, y enseñadas por su palabra, servimos a los que sufren pobreza, enfermedad y faltos de Educación (Constituciones N° 29)