
Para Catalina la oración era la primera prioridad. No recurría a ella sólo como último recurso y le gustaba recordar a sus Hermanas “que antes de emprender algo; Jesucristo siempre se preparó para ello mediante la oración y siempre lo concluyó con la Oración.

Catalina: decía, La oración es una planta cuya semilla es puesta en el corazón de cada persona, pero su crecimiento depende del cuidado que tenemos de nutrirla. Si es alimentada mediante la práctica continua brotará y producirá fruto en abundancia. (Libro de Oración pág.377, item 74)